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viernes, 2 de septiembre de 2011

Más de diferencias de métodos educativos!

Los establecimientos High Scope, Montessori y Waldorf tienen diferencias entre sí, pero si algo los une es ver a los niños como personajes únicos e irrepetibles, que no tienen por qué aprender al mismo ritmo y que pueden tener sus propias áreas de interés.
A continuación, algunos rasgos característicos de cada modelo de educación:
High Scope: el principio es el aprendizaje activo, o sea, que los niños aprendan de la experiencia directa. Para esto trabajan con material concreto: si hablan de lógica matemática, les enseñan cortando una pizza en pedazos; si hablan sobre los bomberos, va un bombero a hablarles de su profesión. Al final se convierte en un aprendizaje significativo para ellos, porque les queda grabado. Además, complementan los contenidos que se están viendo con paseos afuera del jardín.
También trabajan con cuatro rincones de juego: arte, construcción, casa y tranquilo. La idea es que ellos elijan lo que quieren hacer. Todos los materiales están a su alcance, nada está escondido.
Lo que se pretende es que, al aprender, los niños tengan la posibilidad de elegir lo que sea significativo para ellos. Por eso, el método High Scope respeta la realidad cultural en que está inmerso cada niño.
Montessori: busca un desarrollo armónico para lograr autodisciplina. Sólo usan materiales Montessori estandarizados a nivel mundial, de modo que todo está hecho con elementos puros como madera o greda y de colores naturales. La sala está lo menos decorada posible. La educadora es una guía que presenta el uso de los materiales al niño para que elija lo que él quiera hacer. La meta es formar personas con una buena autoestima, no competitivas y capaces de una rápida adaptación ante nuevas situaciones.
El norte de la educación Montessori no es preparar a los alumnos para que saquen todo su potencial para que sean capaces de colaborar con otros y de vivir en armonía con el planeta.
Waldorf: acá los niños no van a una sala sino a un lugar que es lo más similar a una casa. Por eso, el lugar es luminoso y no hay decoración infantil. Todos los niños de 3 a 6 años están juntos, y así los grandes aprenden a ayudar a los chicos. Durante el día cocinan alimentos sanos, cuentan cuentos y juegan libremente. No hay actividades intelectuales como calcular.
Se les enseña a valorar la naturaleza, todo lo que usan proviene de algo vivo, como juguetes de madera o algo tejido por la abuela, conchitas o piedras. Por lo mismo se les pide muy pocos materiales. Y la familia puede hacer visitas a la “casa”.
Se pretende que el niño despliegue su fantasía y su espontaneidad, y se le ofrecen las condiciones para ello. La facultad de memorizar parte cerca de los 6 ó 7 años, y si se la adelanta, se hará a costa de la capacidad imaginativa.

domingo, 5 de junio de 2011

Bebés trabajando, no interrumpir


Los otros días llegué con mis bebés a la casa de una amiga que tiene hijos de 3 y 6 años. Claramente, sus niños no estaban demasiado interesados en relacionarse con Juan por la diferencia de edad, pero en un momento generaron un lugar de conexión genuino. Los chicos le mostraban al bebé algunos de sus juguetes y su funcionalidad y Juan por su lado, miraba admirado estos seres pequeños que se dirigían a él. Yo noté ese encuentro furtivo que ocurrió espontáneamente, sin motivación adulta y me alegre. Pensé quizás esto construye las bases de una futura relación.

Mientras tanto en el mundo adulto la charla seguía por su carril  y se refería a algunos aspectos de los niños. En un segundo la mamá de los pequeños, llamó a uno de los niños para mostrar algunas de sus prendas, y asi como si nada ese momento de unión y encuentro  disolvió...se esfumó...Y reconozco que yo lo sentí...pensé: ¡Qué pena!

Entonces me puse a pensar...¿Porqué los adultos creemos que el juego de niños no tiene sentido? Porqué nos sentimos con derecho para interrumpir sus tareas, intereses o actividades? Y lo que es peor aún... ¿Porqué si ellos nos interrumpen cuando conversamos con un adulto lo marcamos, le enseñamos que deben respetar y le decimos: "...Estoy hablando...esperá a que termine..."

Aunque esta frase puede sonar chistosa, creo que el trabajo de bebé no es valorado. Si están descubriendo algo que nosotros supuestamente consideramos malo - inodoros, escaleras, agarrar todo- los llamamos traviesos, en lugar de pensar que están  investigando y curioseando y eso es una buena actitud para la edad. Si estan observando un juguete, nos sentimos con derecho a interrumpirlos o llamarlos por el sólo deseo nuestro de ser mirados y  mirarlos. Y si están jugando o conectando con alguien los interrumpirlos para mostrar algo con la excusa: "No queremos olvidarnos"...

En este momento que todo el mundo reclama sus legítimos derechos, nos olvidamos de los derechos de nuestros bebés y nosotros sus padres, somos los únicos que podemos pensar en ellos.

Mi cruzada es por sus derechos...Es por que nosotros sus padres podamos tomar conciencia y tener la capacidad de observarlos, antes de dirigirnos a ellos. Aprender a destingir cuando ellos están concentrados explorando el mundo y merecen respeto a cuando están deseosos de recibir una palabra o una mirada nuestra... Si hay situaciones que podemos esperar y respetarlos...¿Porqué no intentarlo?