Mostrando entradas con la etiqueta metodo pikler. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta metodo pikler. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de febrero de 2011

Qué será, qué será?

Hoy ante mi defensa profusa del método Pikler (mucho mas después de ayer de crear este blog)  y la discusión que acarrea la imagen de los bebés jugando solos en el piso - porque pareciera un cambio de paradigma al mismo tiempo que es solo sentido común, mis allegados me cargaban diciendo que quizás a los 15 iban a ser rebeldes o alternativos y que esas serian las consecuencias de este método.

Esos chistes son los que siempre me llenan de dudas y me llevan a pensar:  Habrá una forma ideal de educarlos, una manera perfecta que garantice hijos felices? Además, quiero que mis hijos sean felices todo el tiempo y completamente? o será que los sufrimientos son los que nos hacen crecer, mejorar, ser sensibles y mejores personas?

Entonces una vez más, pensé que quería para mis hijos? y que sentiría si eran todo eso que a mi podía parecerme extraño?.... Evidentemente no tengo respuesta, pero quizás si hay alguna cosa que me gustaría es que sean lo que ellos quieran ser desde una elección genuina.

Sé que eso no es nada fácil (nunca estamos completamente seguros de lo que queremos ser), pero me parece que ese deseo conlleva primero que exploren lo que quieran ser y luego, que luchen por conseguirlo. Ojalá que sea lo mejor para ellos y juntos podamos lograrlo.

martes, 22 de febrero de 2011

Implementado Pikler - Todos al piso!!!!

Cuando descubrí el método, primero tuve que convencer al padre (pequeño detalle) y después a la niñera (también pequeño detalle) ambos eran padres con cuatro hijos cada uno. Así que yo la mas ignota con una propuesta que simplificada no sonaba nada bien... Los bebes al piso.

Primero, tenía que cambiar rotundamente mi postulado inicial: Los bebes siempre alzados. A un bebe alzado no le pasara nada malo y nunca, bajo ningún aspecto, dejarlos llorar.

Manos a la obra, había que hacer un lugar cómodo para ellos para que descubran el mundo mientras trataba de convencer a todos que los bebes son inteligentes, saben lo que quieren y nosotros tenemos que darle libertad y fundamentalmente creer en ellos.

Al ser prematuros, más que los tres meses tenían dos y eran unos porotos, que nadie podía creer que sabían lo que querían. Así empezó, contando, hablando, repitiendo y la consigna: el adulto va hacia el bebe!
El padre, la cuidadora y todo el mundo debía ir al piso para acompañar al bebe en este lugar. Eso también me costo, no sé porque vivimos tan lejos del piso todos. Hoy después de 6 meses de piso...TODOS EN ESTA CASA ESTAMOS MUY CERCA DEL PISO....