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sábado, 14 de mayo de 2011

A Lu no le gusta cambiarse

Desde muy chiquita, Lu lloraba cuando la vestíamos, quizás por esa incomodidad que generan los estados alérgicos. Una vez solucionado este problema, dimos por sentado que no le gustaba vestirse y que ese quejido, era la expresión de su disgusto. En la vorágine del día a día, yo pensaba: Está bien que se exprese por lo que no le gusta.

Durante la consulta pediátrica realizamos un cambio de pañal y fue una oportunidad para que la doctora me invitara a repensar esta actividad cotidiana como un momento privilegiado, en lugar de un trámite no enriquecedor.

Me enojé bastante conmigo misma, porque aunque trato de estar atenta a estas cosas, no puedo evitar cometer el error de etiquetar y no buscar una solución. ¿Será que a Lu no gusta vestirse o será que nosotros no estamos siendo lo suficientemente amorosos en ese momento?

Sentí que pensar que a Lu no le gusta cambiarse, fue más fácil que pensar qué tengo que hacer yo para que lo disfrute. De ahora en más, no me puedo quedar con esa respuesta dado que el cambiado de pañal será una actividad fundamental durante sus próximos años.

Como tarea para el hogar tengo la consigna de hacer lo imposible para que esta acción desordenada y caótica sea un espacio de vínculo privilegiado. Hoy para convertir este momento en agradable y lúdico nos pueden ver persiguiéndola con el pañal, y las prendas, no con ánimo de distraerla, sino más bien con ganas de involucrarla, incluirla y que ella se sienta también hacedora. Obvio que esto es más una actitud mia que una realidad. :)

Lo primero es poder yo jugar con la idea de que ambas podamos divertirnos, porque de otro modo no sirve.  Una vez más Lu me enseña que ser mamá es no dar nada por sentado, es re pensar  constantemente porque casi todo puede tener una vuelta. 

domingo, 10 de abril de 2011

Siempre es mejor empezar con alguien...

Me encanta saber que Juan y Lu se tienen uno al otro de una manera especial. Estuvieron juntos en la panza apoyándose, aplastándose, pateándose y estoy segura que también acariciándose. Se conocen mutuamente antes de conocerme a mí...Cómo ese vinculo no va a ser especial?

Quizás por eso cuando duermen en su cuarto o nosotros salimos, siempre pienso que se quedan el uno con el otro. Siento que están con un olorcito conocido, con gemidos o balbuceos conocidos, con alguien a quien conocen muy bien. Están como han estado siempre, acompañados.

Me ilusiona pensar, también, que ese hermano "literalmente de toda la vida" le dará la oportunidad al otro de tener una mayor capacidad empática y de aprender a ponerse en el lugar del otro como algo natural.

Recién ahora a los casi once meses, se están registrando de forma evidente para nosotros, se persiguen, Lu llora cuando Juan lo hace como si quisieran hacer causa común o protegerlo, y tienen momentos que parecen conversar en su idioma…

El dia que llegaron a casa, durante varios meses durmieron en la misma cuna.
El primer paseo a los tres meses, cuando salia un poco el sol y mama tenia un poco menos de miedo!

Encontrando el chupete mas cerca.
Diviertiendonos con las mismas cosas
Lo mejor es que esto recién empieza.

miércoles, 23 de febrero de 2011

La seguridad del piso


A priori parece el lugar más inseguro para el bebé, pero con el tiempo se convierte en el más seguro.

Deje de tener miedos de que se caigan, de que se golpeen con el marco de la puerta. Desde el piso al piso, el golpe no sería mucho. 

Pasada la barrera inicial de cualquier conversación con todo el mundo sobre porque los bebés están en el piso, todos puede relacionarse con los bebés de manera directa sin la responsabilidad corporal.

Tanto chicos como grandes se entretienen mirándolos o acercándoles un juguete. Tampoco es que los bebés se frustraran por no tener determinado juguete -cuando no se trasladaban- o que hoy no puedan buscarlos solos, pero es lo que mejor me resulto para las dos partes: los bebés crean lazos con el mundo de una manera cómoda y los más grandes hacen algo para que va fortaleciendo el vínculo, no necesariamente alzándolos.