Mostrando entradas con la etiqueta piso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta piso. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de abril de 2011

Entre el piso y estar parado hay muchas posibilidades


Hace días me ronda en la cabeza, sobre como los adultos nos enfocamos en saber cuándo se parara o caminara solo un bebé. De hecho, los comentarios más frecuente sobre la motricidad de mis hijos son: "Mi hijo camino a tal edad", "Ya casi está listo, ya se va a largar", o "Lo deberías ayudar".

Yo misma, incluso, me descubro preguntando sobre cuándo caminaran y aunque lo hago, simplemente por curiosidad y para ejercitar en mi imaginación, más que por apuro o ganas de que suceda, de alguna manera también me veo envuelta en la búsqueda del objetivo, en lugar de disfrutar el presente.


¿Qué importancia tiene cuando caminaran los bebes si son tan dinámicos? ¿Qué importancia tiene si van de un lado para el otro, igual que si caminaran? ¿Por qué perdernos el placer de observar lo que disfrutan de gatear, reptar y sentarse de diferentes maneras cuando lo harán tan poco tiempo en su vida?


Me encanta ver que mis bebés, en cambio, valoran todas y cada una de las posiciones que adoptan por igual y que las cambien constantemente, pareciendo entender cada una como parte de la siguiente.

Definitivamente, creo que el movimiento es la mejor excusa para aprender a esa edad. Cuando se mueven libremente están aprendiendo a disfrutar del proceso y no sólo del logro, a sorprenderse con movimientos interesantes que no sabían que existían, a saber que no toda las superficies son iguales -  no es lo mismo plano que inclinado ni una escalera - pero sobre todas las cosas, están aprendiendo a que no hay logro sin intentos previos.


Por eso, cuando se dan un porrazo, primero los observo porque para ellos muchas veces ese golpe no fue tanto como para mí, simplemente la posibilidad de comenzar a jugar de una vez más.



Me tranquiliza pensar que en estos diez meses mis bebés - gracias a desplegar sus posibilidades motrices en libertad- han aprendido algo que les quedara guardado en sus emociones y fijado en su interior para toda la vida.  Ellos saben que siempre tenemos muchas posibilidades para elegir y esa es una verdad que les servirá siempre.

domingo, 20 de marzo de 2011

Pikler y mi incapacidad para definirlo en pocas palabras


Me doy cuenta que no tengo la capacidad de explicar el método Pikler en pocas palabras, entonces queda con la sensación de que tiro los bebés en el piso y nunca los alzo.  Yo creo que incluso algunos piensan que los tengo como perritos en el piso, mientras lloran y reclaman mis brazos. Por último, para ser más cruel, cuando lloran los dejo solos, para que aprendan jugando a frustrarse. ¿Eso trasmitó yo? ¡Qué feo!
Cuando estoy con alguien y tengo uno de mis bebés alzados, siempre me dice: ¡Viste que los alzás! ¡No cumplís con el método como decís! ¡A los chicos lo que más le gusta es estar alzados!  Entonces me doy cuenta que no explico nada bien la mirada pikleriana. Es más, la explico muy mal!.
La verdad es que mis bebés nunca son abandonados, en el piso, solos y jamás lloran sin que alguien los auxilie. No me gusta que lloren y mucho menos dejarlos llorar, me parece que de esa forma no aprender a resolver su angustia; sino que se dan cuenta que cuando tengan pena nadie vendrá por ellos. ¡Estoy totalmente en desacuerdo con dejarlos llorar!
A tal punto no me gusta nada que lloren, que soy exagerada. A veces pienso que si lloran mucho, se pueden acostumbrar a ese tipo de comportamiento para la vida.  Así que no quiero que lloren y si les pasa algo, me preocupo rápidamente para revertirlo lo antes posible. Quizás el malentendido surge, porque sí dejo que se quejen, y mucho más si es porque están tratando de lograr o nueva posición u alguna habilidad.  Entonces ahí simplemente les festejo el esfuerzo y los aliento para que sigan intentando como forma de ayudarlos a superar esa frustración!
En lo que me siento diferente cuando hablo con otras madres, es que no pienso que estar en brazos es lo que más le gusta a un bebé y tampoco, que cuando no lo están en realidad lo desean, pero se conforman. Yo creo que a mis hijos les encanta estar en brazos, pero también le gusta estirar su espalda en el piso, jugar agitando sus brazos y piernas e incluso cuando giran de un lado para el otro, me da la sensación que siente un placer similar a hamacarse. Ahora a los 10 meses, no tengo dudas que se divierten tambien reptando, trepando y parándose en cualquier lugar que tenga las condiciones.
Como yo los acostumbré desde los cuatro meses a estar en el piso y yo tirarme junto a ellos, cuando los dejo ahí no parecen desconocer esa perspectiva del mundo. Diferente seria si siempre los hubiera tenido alzados y de un día para el otro, los obligo al piso. Mis bebés saben mirar el mundo estando en el piso y estando alzados. Yo siento que para ellos, cada lugar tiene sus ventajas!  
Lo único que trato de hacer con mucho énfasis es observarlos para descubrir qué quieren en cada momento: muchas veces quieren estar alzados, otras quieren jugar en el piso, otras quieren apoyarse en los pies para entretenerse con algún objeto, mientras se sienten acompañados.
A mí no me gusta que mis bebés estén solos, tanto así que duermen acompañados. Como los acostumbre así, tampoco a ellos les gusta estar sin compañía. Siempre, son llevados o ellos reptan directamente hasta donde hay alguien. Juan y Lu se entretienen solos, pero les gusta estar acompañados.  

miércoles, 23 de febrero de 2011

Qué será, qué será?

Hoy ante mi defensa profusa del método Pikler (mucho mas después de ayer de crear este blog)  y la discusión que acarrea la imagen de los bebés jugando solos en el piso - porque pareciera un cambio de paradigma al mismo tiempo que es solo sentido común, mis allegados me cargaban diciendo que quizás a los 15 iban a ser rebeldes o alternativos y que esas serian las consecuencias de este método.

Esos chistes son los que siempre me llenan de dudas y me llevan a pensar:  Habrá una forma ideal de educarlos, una manera perfecta que garantice hijos felices? Además, quiero que mis hijos sean felices todo el tiempo y completamente? o será que los sufrimientos son los que nos hacen crecer, mejorar, ser sensibles y mejores personas?

Entonces una vez más, pensé que quería para mis hijos? y que sentiría si eran todo eso que a mi podía parecerme extraño?.... Evidentemente no tengo respuesta, pero quizás si hay alguna cosa que me gustaría es que sean lo que ellos quieran ser desde una elección genuina.

Sé que eso no es nada fácil (nunca estamos completamente seguros de lo que queremos ser), pero me parece que ese deseo conlleva primero que exploren lo que quieran ser y luego, que luchen por conseguirlo. Ojalá que sea lo mejor para ellos y juntos podamos lograrlo.

El espacio Pikler en casa


Después de leer el libro Movimiento en Libertad de Emmi Pikler, comencé probando qué era esto del método Pikler así que tire una manta grande al piso y la iba llevando -de lado a lado- según donde estuviéramos nosotros, para que los bebés estuvieran siempre acompañados.
También me habían prestado un circuito (tipo gimnasio) que de pronto comencé a valorar y que me servía de auxiliar cuando estaba con un solo bebé y no tenía ganas de trasportar la manta grande. 
 
Mi espacio Pikler en casa fue mutando de espontáneo a más elaborado y lo fui perfeccionando para que sea fácil limpiarle los vómitos, ser trasportable, más prolijo, y que los ayudara a reptar sin enredarse (porque Juan al avanzar iba arrugando toda manta o sabana).

Ahora estoy en la duda si hacer unas barandas que separe este espacio de los bebes del resto de la casa. Me parece que lo van a necesitan para ir agarrándose cuando comience un proceso de verticalización más evidente. La duda que me surge es que no tengo claro cuánto tiempo lo usarán y estoy evaluando si vale la pena.

La seguridad del piso


A priori parece el lugar más inseguro para el bebé, pero con el tiempo se convierte en el más seguro.

Deje de tener miedos de que se caigan, de que se golpeen con el marco de la puerta. Desde el piso al piso, el golpe no sería mucho. 

Pasada la barrera inicial de cualquier conversación con todo el mundo sobre porque los bebés están en el piso, todos puede relacionarse con los bebés de manera directa sin la responsabilidad corporal.

Tanto chicos como grandes se entretienen mirándolos o acercándoles un juguete. Tampoco es que los bebés se frustraran por no tener determinado juguete -cuando no se trasladaban- o que hoy no puedan buscarlos solos, pero es lo que mejor me resulto para las dos partes: los bebés crean lazos con el mundo de una manera cómoda y los más grandes hacen algo para que va fortaleciendo el vínculo, no necesariamente alzándolos.

martes, 22 de febrero de 2011

La manta se convirtio en mi mejor amiga



Como toda madre primeriza me preocupe en comprar cochecito, sillas para el auto y pedir prestado los demás adminículos para que los bebes tuvieran todo. Tenía dos saltarines, una hamaca a pila que los mecía sola, y un bebesit con música, luces y vibrador que me daba excelentes resultados por lo menos con LU que lloraba sin parar. Entonces como en una fabricación en línea, los bebes pasaban de uno a siguiente y luego volvían a comenzar. Mi casa estaba ocupada una superficie muy grande con estos aparatos.

Lo peor fue decidimos salir un fin de semana para practicar como era hacer mini viajes con ellos. Mire todo lo que tendría que llevar y ya me dio fatiga. Me puse a pensar que habría sido de toda la humanidad que no tenía tantos artefactos. Había algo que no era natural, no podíamos los humanos creer que nuestros bebes necesitaban tanta cosa.

También para eso me ayudo Pikler, me dio algo así como una liberación. Tener, llevar, transportar solamente una manta grande con algunos juguetes adentro fue algo liberador. De pronto podría ir a donde quisiera con pocas cosas. Bueno es un decir, porque nunca son pocas cosas, pero vamos a decir con menos...mucho menos elementos
.

Implementado Pikler - Todos al piso!!!!

Cuando descubrí el método, primero tuve que convencer al padre (pequeño detalle) y después a la niñera (también pequeño detalle) ambos eran padres con cuatro hijos cada uno. Así que yo la mas ignota con una propuesta que simplificada no sonaba nada bien... Los bebes al piso.

Primero, tenía que cambiar rotundamente mi postulado inicial: Los bebes siempre alzados. A un bebe alzado no le pasara nada malo y nunca, bajo ningún aspecto, dejarlos llorar.

Manos a la obra, había que hacer un lugar cómodo para ellos para que descubran el mundo mientras trataba de convencer a todos que los bebes son inteligentes, saben lo que quieren y nosotros tenemos que darle libertad y fundamentalmente creer en ellos.

Al ser prematuros, más que los tres meses tenían dos y eran unos porotos, que nadie podía creer que sabían lo que querían. Así empezó, contando, hablando, repitiendo y la consigna: el adulto va hacia el bebe!
El padre, la cuidadora y todo el mundo debía ir al piso para acompañar al bebe en este lugar. Eso también me costo, no sé porque vivimos tan lejos del piso todos. Hoy después de 6 meses de piso...TODOS EN ESTA CASA ESTAMOS MUY CERCA DEL PISO....