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martes, 31 de mayo de 2011

Ser madre Pikler es…

Cuando se ponen en juego temas sobre la crianza, las posiciones son viscerales y no podría ser de otra manera porque se trata de lo que más importante de la vida: nuestros hijos. Se nos ponen juego agotamiento, angustias, deseos, esperanzas y un inconmensurable amor….Yo, lamentablemente todavía no adquirí el don de la no exposición y me meto en estos bretes constantemente sobre que es una madre con esta mirada.

Ser madre Pikler no es ser ahorrativa y no comprar un montón de adminículos como saltarín, andador, pata pata, hamacas, sillitas, etc., sino dar la posibilidad que descubran el placer del movimiento del propio cuerpo.

Ser madre Pikler, no es apurarlos a sus posibilidades ofreciéndoles actividades que no puedan dominar – que pueden hacerles sentir frustrados y la sensación de que necesitan ser ayudados por un adulto-  sino acercarles elementos controlables que puedan decodificarlos en un aprendizaje autónomo y placentero.

Ser madre Pikler, no es entender la estimulación como una gran cantidad de pasos de consignas y actividades impuesta por el adulto en el momento que él puede, sino respetar sus intereses de exploración y -al no dirigirle o imponerle- demostrarle que sus intereses son valiosos.

Ser madre Pikler, no es pensar que el adulto tiene propuestas de esparcimientos más interesantes sino dejar que se deslumbren por detalles que muchas veces los adultos dejamos de percibir pero que ellos valoran y se asombran con sorpresa inconmensurable.

Ser madre Pikler, no es dejarlos solos, sino darles momentos privilegiados de atención absoluta para que luego ellos con esa seguridad afectiva y confianza puedan autónomamente explorar el mundo que les rodea.

Ser madre Pikler, no es dejarlos tirados en cualquier piso, sino generar un espacio - habiendo considerado las medidas de seguridad-  en el que puedan moverse con plena libertad para observar, tocar, sentir aquello que les interesa y sentirse capaces.

Ser madre Pikler, no es imponer una agenda de actividades supuestamente estimulantes, de forma que ellos terminen haciendo aquello que le pedimos para satisfacer nuestro deseo; sino respetar su curiosidad, deseo, tiempo, ritmo para que  aprendan en función de sus intereses.

Ser madre Pikler, no es mezquinar mi sabiduría ni mis consejos, sino confiar en que puedan generar sus propias herramientas y capacidades en el momento que lo requieran. Cuando les doy la oportunidad noto que ellos tienen capacidad de resolver las situaciones.

Ser madre Pikler, no es desoír todas las teorías y costumbres sobre crianza, sino saber que la fuente de información más perfecta es aquella que nos muestran nuestros hijos si nosotros tenemos la capacidad de observarlos en paz y tranquilidad.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Sentarse o no sentarse...


Todo bien con Pikler hasta que llega el momento en que me junto con una amiga con su bebe de 8 meses que se sienta como trípode y los míos "muy pikler" no lo hacen. La diferencia es evidente: los míos parecen un poco retrasados y yo me lleno de dudas... Sera bueno lo que estoy haciendo?

Empiezo a pensar... ojala hubiera otras madres que me digan si esto anda bien y me acuerdos de las dos personas -que respecto mucho- que me comentaron de chicos criados así y de los videos que vi en youtube de adultos que estuvieron en Loczy y se los ve bien y en eje.

Después de observarlos a lo largo de la tarde veo que los míos están menos estáticos, si bien tiene una posición que parece más retrasada para su estadio de desarrollo, se mueven de un lado al otro y permanecen poco tiempo en la misma posición. Es decir han jugado con muchos juguetes, han girado, han rotado, han explorado y sobre todo -pienso que- se han cansado (en el buen sentido) de tanta actividad.

Como es mi amiga, yo pondero que su hija se siente y ella me pondera que los míos se muevan tanto. Dos paradigmas de desarrollo se ponen de manifiesto. Pero la verdad, es que ambos bebes ríen y se los ve bien. Con la diferencia que Juana parece más adelantada. Solo se llevan 10 días de diferencia, pero es verdad que Juana nació con buen peso y los míos no.

Quizás cuando los míos se sienten yo me pueda relajar... pero por ahora, prefiero crisparme yo y no ellos para que hagan lo que se espera según su edad.