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viernes, 29 de julio de 2011

Esto escribió Papá para vos...

UNA CANCION PARA JUAN

Sentí  tus manos apoyarse y te subí a mi regazo. Icé tu cuerpito de a poco, y como siempre te di un beso. Y allí te quedaste, quieto, con tus ojos verdes bien abiertos, mirando y oyendo en silencio esos sonidos tan nuevos. Música que nunca antes habías escuchado. Una escena que nunca habías visto. Y miré tu carita de asombro, y la sentí en mi cuerpo.

Tus hermanos rasgaban los instrumentos y cantaban, apasionados, tanto que no te vieron. Una canción de otros, música linda que crecía y crecía en ese mediodía tan pleno. Cada nota, cada movimiento de dedos apretando, acariciando las cuerdas estremece. Y la voz que se eleva, a dúo, un himno conocido, interpretado con sentimiento. Y tu expresión  y tu humanidad que acompaña, que inmóvil se conecta, con las notas, con la imagen, con el momento.

Los ojos cerrados de todos, menos los tuyos. Y las voces que se elevan, que emocionan. Gargantas que se esfuerzan y dedos ligeros que fabrican las notas, el arte. El sonido y los segundos que transcurren y atestiguan  la  imagen, la música, tu mirada nueva, tus latidos, el momento. Tu cuerpecito caliente se relaja e inmóvil siente, en lo profundo, en lo más adentro, algo nuevo. Algo que ingresa por los ojos, por los oídos y por el alma. Dos figuras que cantan, a ellos, a vos, en tus primeros meses de vida, algo tan bello.

La música se sostiene, hasta las fibras más íntimas, mías, tuyas. Y seguís mirando, y te sigo sintiendo. Los movimientos, el ritmo, las voces, el sonido que llega adentro. Junto con tu mirada profunda, nueva, y tu inmóvil silencio. Te miro de reojo y veo tu descubrimiento. La sangre, tus hermanos, un vínculo nuevo.

Los rasguidos se atenúan, las voces amainan. La canción termina y las pulsaciones cesan. Abrimos los ojos y te vemos sonriendo, con ojos abiertos de asombro y reconocimiento.

Ellos te ven a vos Juan, y vos los ves a ellos, en la sangre, bien adentro.